Idos y muertos es lo mesmo.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Tanto nadar para morir en la orilla.
Para ir al cielo primero hay que morir.
Agua a la entrada de la Luna, mucha o ninguna.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Cavas tu tumba con los dientes.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
De lo que no sabes, no hables.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Ya que la montaña no viene a mí, iré yo a la montaña.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Socorro tardío, socorro baldío.
A chico caudal, mala ganancia.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
El que se queja, sus males aleja.
De desgraciados está el mundo lleno.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.