Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Ir por los extremos no es de discretos.
En poca agua, poco se navega.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
A gran chatera, gran pechera.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Al loco y al fraile, aire.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Riña de amantes, agua referescante.
A bestia loca, recuero modorro.
El corazón conoce la amargura del alma.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
La valla más baja es el más fácil de saltar.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Hasta el más santo tiene su espanto.
El que nada duda, nada sabe.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Nada con nada, total nada.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
El que no sabe, es como el que no ve.
Lo que no se empieza no se acaba.
De luengas vías, luengas mentiras.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
El vino y la verdad, sin aguar.
Chico bache y grande caída.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.