Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
No porque la rana salte tiene muelles.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Al freír de los huevos lo veréis.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Lo pasado, pisado.
Más se junta pidiendo que dando.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Beso, queso y vino espeso.
Los cascos salen a la botija.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Madre muerta, casa deshecha.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
De luengas vías, luengas mentiras.
Jornada emprendida, medio concluida.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Hasta la belleza cansa.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Las armas sofisticadas, muy listas y camufladas.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Por puerta abierta ladrones entran.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Ama al grado que quieras ser amado.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Hierba mala nunca muere.
Jodido pero contento.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Conforme es el árbol así es el fruto.
A la mujer brava, la soga larga.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.