Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
El hábito es una camisa de hierro.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
pajero como tenedor de oveja.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Marzo airoso, Abril lluvioso sacan a Mayo florido y hermoso.
A la virtud, menester hace espaldas.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Al hombre se le mide de cejas para arriba.
Gato que no caza, ¡qué pinta en casa!.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
Oír campanas y no saber dónde.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
Lo bien hecho bien parece.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
No dejes crecer la hierba en el amino de la verdad.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
El relajo es dulce después del trabajo.
La belleza entra por la boca.
Palabras sin obras, barato se venden.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
La vida es un montón de pequeñas cosas
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Al loco y al aire, darles calle.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Carga que place, bien se trae.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.