Una buena dote es un lecho de espinos
Escoba nueva, barre bien.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
El que tiene sed, busca agua.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Qué pacaya te echaste encima!
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Ahí si hay mucha tela de donde cortar.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Las cosas en caliente pegan.
No gastes pólvora en gallinazos.
Chiquita, pero matona.
Oveja chiquita, cada año es corderita.
De boca para fuera.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Quien escucha, su mal oye.
Quien más saliva tuviere, mucho más harina ingiere.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Agua tardera, agua maicera.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
Más vale bien amigada que mal casada.
Nadie sacia su apetito, con solo huevo frito.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
Tiene el sartén por el mango.
Bonitas palabras al más listo engañan.
La golosina prohibida, siempre es más apetecida.
Mujer al volante, peligro constante.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Las sueños, sueños son.
Más ordinario que un sicario en un burro.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.