Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Al buen vino, buen tocino.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
A confesión de parte relevo de prueba.
De tal jarro, tal tepalcate.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Juncos aunados, por nadie quebrados.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Algo tendrá el queso, pa' venderlo al peso.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
No hagas bien sin mirar a quien.
A la larga, todo se arregla.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Como haces tu cama, así la encuentras.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Ir de trapillo.
Que cada cual espante sus pulgas.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
De cuentos suele irse a chismes.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
Juntos pero no revueltos.
Con tontos, ni a coger hongos.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
Vayan las verdes por las maduras.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.