La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
La ventura es paño que poco dura.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Por puerta abierta ladrones entran.
El tiempo todo lo cura
Madre quiero ser, e hijos tener.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Con pan y vino, se anda el camino.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
El que necesita, te visita.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
De cuero ajeno, correas largas.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
No hay primera sin segunda
De suerte contentos, uno de cientos.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Emborrachar la perdíz
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
El hombre después que le roban, pone candado.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Del mal vino, buena borrachera.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Don Din nunca parece ruin.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Iglesia, o mar, o casa real.