Un viejo amigo es una eterna novedad
No conviertas en amigo al que has vencido
Amistad de yerno, sol en invierno.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
En San Antonio todo puerco es bueno.
El joven armado y el viejo arrugado.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Más vale loco que necio.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Cada cual a lo suyo.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
El hablar mismo idioma.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Buenas palabras no hacen buen caldo.
El carcelero es un prisionero más.
Hombre intranquilo vale por diez.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Pase mayo, y pase pardo.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Tiene Mayo la llave del año.
Por San Andrés, corderillos tres.
Quien bien imagina, llámese adivina.
También al verdugo ahorcan.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Que cada zorro cuide su propia cola.