Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Nadie da palos de balde.
Dos capitanes hunden el barco.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Al son que le toquen bailan.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.
Donde comen dos comen tres.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
La zorra no se anda a grillos.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Que sabe el chancho de pasteles.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Cochino matado, invierno solucionado.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
Chica centella gran fuego engendra.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Aire de Levante, agua delante.
Los de Guadalajara, por la noche mucho, por la mañana nada.
Hablar más que lora mojada.
De lo que se come se cría.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Más obrar que hablar.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Es más puta que una gallina.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Inflama más la comida que las musas
Perro no come perro.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
No jales que descobijas.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Cada uno en su casa es rey.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
No seas mono, porque te bailan.
Las paredes oyen.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.