Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Si vives de fiado, vives señalado.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Mano que te da de comer no has de morder.
De lengua me como un plato.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
No mes dos mortos mata os teus porcos
Dulce y vino, borracho fino.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
A feria vayas que más valgas.
Caga más una vaca que cien palomos.
Arrieros somos y en el camino andamos.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Los cascos salen a la botija.
Son como uña y mugre.
Febrero, el mes de los gatos, cayeron en la cuenta y toman todo el año.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Gato escaldo del agua fría huye.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Una abeja vale más que mil moscas
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Cojo con miedo, corre ligero.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
El mundo es de los audaces.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
Lo que se hace de noche sale de día.
Caballo alquilado, nunca cansado.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Con leña prometida no se calienta la casa.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Echar confites a un cochino, es desatino.
El perro hambriento no teme al león.
Quien hace los mandados que coma los bocados.