De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Nada es barato sin una razón.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El hombre nació para morir, es mortal.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
El ignorante es poco tolerante.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Cuidado, que el diablo es puerco.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
La esperanza es el pan de los pobres.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
A los tuyos, con razón o sin ella.
La belleza siempre tiene razón
Nadie está contento con su suerte.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
El loco, por la pena es cuerdo.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Muerto, ¿quieres misa?.
Ojo por ojo y diente por diente.
La paciencia es la llave del paraíso.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Dios lo da y el diablo lo guisará.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Tapados como el burro de la noria.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Dos cabezas piensan más que una.
Elige tu compañía antes de sentarte.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
No siempre el mejor camino es el más corto.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
Quien habla en voz alta, piensa poco.