Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
No te preocupes por no ser conocido. Preocúpate por ser digno de que se te conozca.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Dos capitanes hunden el barco.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Donde hay caridad, hay paz.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Si tras la belleza no encuentras una mente sabia, considérala como la de un animal
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Espéjate para que veas cómo eres.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
No hagas leña del árbol caído.
A consejo de ruin, campana de madera.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Convertir las lanzas y escudos en jades y telas.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Quien teme la muerte no goza la vida.
Pedir las perlas de la virgen.
La bondad, quien la tiene la da.
Nada creas, sino lo que veas.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
El hombre apercibido medio combatido.
Buen alimento, mejor pensamiento.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.