A enemigo que huye, puente de plata.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
Callando el necio, se hace discreto.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
Quien sirve al común, sirve a ningún.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Quien aprisa asa, quemado come.
Obremos a no ver, dineros a perder.
No hay enemigo chico.
En amores o en dinero, no existe amigo sincero.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
La verdadera amistad es inmortal.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Pesar compartido, pronto es ido.
Un ruin ido, otro venido.
Cada uno tiene su alguacil.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Quien debe y paga, no debe nada.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Dar la callada por respuesta.
Donde hay confianza, da asco.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
A buen santo te encomiendas.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
El que presta, a pedir se atiene.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Hazte responsable de tus actos.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo