Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
A bestia loca, recuero modorro.
Quien no arde en llamas no inflama
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
A padre ahorrador, hijo gastador.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Es el tercero en discordia.
Consejo tardío, consejo baldío.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Hombre cortés, de todos estimado es.
La mejor fraternidad es la desgracia.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Tapados como el burro de la noria.
A cada santo su vela
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
No es bueno quien cree malos a los demas.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
La mejor caridad es la justicia para todos
Modestia exagerada, modestia falsa.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Unos por otros, la casa sin barrer.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.