Ni el amor ni el poder necesitan compañía
De casa del abad, comer y llevar.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
A chico santo, gran vigilia.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Loquillo y los Trogloditas.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Colgar los guayos.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Del viejo el consejo.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Con quien te vi te comparé.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Antes di que digan.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Pesar compartido, pronto es ido.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Al amigo que no sea de ley, plántalo en lo del rey.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Hablar a tontas y a locas.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Mejor solo que mal acompañao.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.