Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
Hombres de noche, muñecos de día.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Amor de asno, coz y bocado.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Juego y paseo, solo para recreo.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que la maleza te impida ver el camino.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Agrada y te agradarán.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
A Dios, lo mejor.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Los hombres más importantes, se miden por sus amantes.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Los mejores consejos, en los más viejos.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Los hermanos y las hermanas están tan unidos como las manos y los pies.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Palabra de cortesano, humo vano.
Andar el tiempo y vernos hemos.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
A mucho amor, mucho perdón.
Abogacía, que una boga y otra cía.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Callen barbas y hablen cartas.
Obras vea yo; palabras, no.
Tarea que agrada, presto se acaba.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía