A un burro le hacían obispo y lloraba.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Que no te den gato, por liebre.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Intimidades, solo en las mocedades.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
No hay linaje sin putas ni muladar sin pulgas.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
Lavarse las manos, como Pilatos.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Casa chica infierno grande.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
El que tiene lengua a Roma va.
Donde hay chorizos colgando, no faltan gatos husmeando.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Para baina de oro, cuchillo de plomo.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Gallo fino no extraña gallinero.
Bruto animal es el que no busca deleite espiritual.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Putas y frailes andan a pares.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
La soga, tras el caldero.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
El que a burros favorece, coces merece.
Bonita, buena y rica con seso, bocadito sin hueso.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.