Malos reyes, muchas leyes.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
De abedul la albarca y pasarás la charca.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
Sarna con gusto no pica.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Quien hijo cría, oro cría.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Más pesado y más malsano, que la carne de marrano.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Inútil como bocina de avión.
Más caga un buey que cien golondrinas.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.