Roer siempre el mismo hueso
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Amores reñidos, los más queridos.
Tras el buen comer, ajo.
Dios hizo la curación y el médico se llevó los agradecimientos.
Quien lengua ha, a Roma va.
A la mal casada, miradla a la cara.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
La leche cocida, tres veces subida.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Debo, no niego; pago, no tengo.
A palabras necias, bofetones.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Estoy más salado que la bragueta de un pescador.
Vino tinto con la vaca, y blanco con espinaca.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Obra hecha, dinero espera.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
De dos males, elige el menor.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
Más vale tarde que nunca.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
A caracoles picantes, vino abundante.
Acogí al ratón en mi agujero y tornóseme heredero.
Al malo, lo mejora el palo.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Un protector es como un manto.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Por San Martín siembra el ruin.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.