¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Darle a uno mala espina.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
El que se afloja se aflige.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
En mi casa mando yo que soy viudo.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Más pija que el Don Bosco.
Si amas a alguien, déjalo libre.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Madre ardida hace la hija tollida.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Quien come aprisa, come mal.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
El ladrón juzga por su condición.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Saber poco obliga a mucho.
Toda demasía enfada y hastía.
Madre no hay más que una.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Para conservar amistad, pared en medio.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Hasta el final nadie es dichoso.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
No tiene un pelo de tonto.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Dar en el clavo.
Parecer uña y carne.