A año tuerto, labrar un huerto.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Cada mochuelo, a su olivo.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
No hay majadero que no muera en su oficio.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Buen amigo es el dinero.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Cada cual es hijo de sus obras.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Quien ama, teme.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
La carta, corta, clara y bien notada.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
La carrera de tonto se estudia pronto.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Jugarse hasta la camisa.
Hasta que no hay colmillos, no hay niño.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Don Din nunca parece ruin.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.