Cuentas viejas líos y quejas.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
De sabios es cambiar de parecer.
El cobarde vive, el valiente muere.
Los vicios no necesitan maestro.
A buen bocado, buen grito.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
No se envía a un muchacho a recoger miel
Riñas de enamorados, amores doblados.
Fruta prohibida, más apetecida.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Abril, siempre fue vil.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
A buenas horas, mangas verdes
Aún no ha salido del cascarón y ya tiene espolón.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
A mala suerte, envidia fuerte.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Cuando te den, da.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
El amor es de hermano y no de señor.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.