Rama larga, pronto se troncha.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Perro que ladra no muerde.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
Si a la golondrina en Marzo no la ves, mal año de espiga es.
El que calla, otorga.
El sol de Agosto cría aceite y mosto.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
La primera impresión es la que cuenta.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Alzada en Abril y binada en Mayo, cedacico para otro año.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Nadie busca ruido con su dinero.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Cada cual es dueño de su miedo.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Indio muerto no tira flecha.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
No basta ser bueno, sino parecerlo.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Suelo mojado, cajón seco.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
Más raro que perro verde
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
El chofer que no es perito, no maneja sino el pito.
Cada palito tiene su humito.
A la mujer mala, poco aprovecha guardarla.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.