Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Después del gusto, que venga el susto.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Por la Virgen de Agosto pintan las uvas, y por la de Septiembre maduran.
Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
A mi, mis timbres.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Tan bueno es mi gato que no caza ratones.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Tiempo que se va, no vuelve más.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Hacienda que otro gano poco duró.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
De tales devociones, tales costurones.
El perro que no es de raza, si no tiene hambre no caza.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Cuando tu ibas, yo venia.
Libro prestado, libro perdido.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Más ven cuatro ojos que dos.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Dale con que la abuela fuma.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Mi secreto, en mi pecho.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.