La mano que no puedes morder, bésala.
También los secretarios echan borrones.
Loquillo y los Trogloditas.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Para ser bella hay que ver estrellas
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Principio quieren las cosas.
Al pan, pan. Al vino, vino.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Al mal circo le crecen los enanos.
El pimiento pequeño es más picante.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Lo único permanente es el cambio.
Quien miente, pronto se arrepiente.
En el peligro se conoce al amigo.
Por puerta abierta ladrones entran.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Quien te altera te controla.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
El día que te casas, o te curas o te matas.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
A donde va la gente, va Vicente.
No es lo mismo uno en su tierra, que en tierra ajena.
Más pesado y más malsano, que la carne de marrano.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Un hombre puede lo que sabe
Muerte no venga que achaques no tenga.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
En septiembre cosecha y no siembres.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
La fantasía es la loca de la casa
El que ama, teme.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
Dios castiga sin dar voces.