Aguja en pajar, mala es de hallar.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Va como honda que lleva el diablo.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
La muerte todo lo ataja.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
De mi maíz ni un grano.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
A barba muerta, poca vergüenza.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Más groso que el Guelpa.
Cada mochuelo, a su olivo.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Mano de santo cura como por encanto.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
Más dura una taza vieja que una nueva.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
La muerte todas las cosas iguala.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
A gran seca, gran mojada.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Cazador, mentidor.
A Dios, llamaron tú.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
La mayor ventura, menos dura.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Agua beba quien vino no tenga.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Casado por amores, casado con dolores.
La buena obra, ella misma se loa.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Dar es corazón, pedir es dolor