Hacerse la boca agua.
El que no agradece, al diablo se parece.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Para mañana no ayunar, hoy no hartar.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
En enero castañero y en Febrero, correndero.
El Juez, derecho como la viga del techo.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Cada cual en su corral.
Del que jura, teme la impostura.
Mata, que Dios perdona.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Por el hilo se saca el ovillo.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Quien no arrisca, no aprisca.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
A buen amo, mejor criado.
A cautela, cautela y media.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Fía mucho, más no a muchos.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
La ocasión es la madre de la tentación.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
La lengua larga es señal de mano corta.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.