Ajo dulce ni leño sin humo.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
La intención es lo que vale.
La mejor caridad es la justicia para todos
Come, que de lo yuyo comes.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
El que calla, no dice nada.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Su ladrido es peor que un mordisco
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Al amigo con su vicio.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
El que a Cristo se mete termina crucificado.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Quien siempre adula se quema las mangas
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Fiate de Dios y no corras.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Quien te ha visto y quien te ve.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Picha española no mea sola.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
El que bebe alante, bebe agua limpia.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.