Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
Mano lavada, salud bien guardada.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Poco dinero, poco sermón.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
El vino hace buena sangre
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Al asno no pidas lana.
De suerte contentos, uno de cientos.
Ajo hervido, ajo perdido.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Real ahorrado, real ganado.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
Bachiller en artes, burro en todas partes.
La lengua, aunque no tiene huesos los quiebra.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Pesar compartido, pronto es ido.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
El que come tierra, carga su terrón.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea