Casa y potro, que lo haga otro.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Boca ancha, corazón estrecho.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Serio como perro en bote.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Esto es pan comido.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
La morena, de azul llena.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Casado, pero no capado.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Al agradecido, más de lo pedido.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
El vino puro dirá quién es cada cual.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Soltero maduro, maricón seguro.
El que avisa no es traidor.
El marido celoso nunca tiene reposo.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Cada perro, con su hueso.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Bien predica el ayunar el que acaba de almorzar.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
Va como honda que lleva el diablo.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
El vino no tiene vergüenza.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Aire de Levante, agua delante.
A este son, comen los del ron, ron.