El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Hablar bajo y obrar alto.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
Chivo que se devuelve se esnuca.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
A pan duro, diente agudo.
Febrero, cebadero.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Caballo alquilado, nunca cansado.
El río pasado, el santo olvidado.
Carne de cochino, pide vino.
De tus herederos, sé tu el primero.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
A otro perro con ese hueso.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
La misa, dígala el cura.
La col hervida dos veces mata.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
El que se escusa, se acusa.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Dos fuentes, dos ríos.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Es de bien nacido ser agradecido
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
El sol sale para justos y pecadores.
Año de nieves, año de bienes.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.