Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
De oveja negra, borrego blanco.
Dar y tejer es buen saber.
Dios no espera año para castigar.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Con putas y bretones pocas razones.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
El mirón, ¡chitón!.
Boda mojada, novia afortunada.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Pedir peras al olmo.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
No solo de pan vive el hombre.
El mirón mirar, pero sin chistar.
La mala costurera, larga la hebra.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Agárreme, que llevo prisa.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
El primer deber del amor es escuchar.
Haces mal, espera otro tal.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Hombre amañado, para todo es apañado.
De tal colmena tal enjambre.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
El borriquito delante, para que no se espante.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Al ingrato con la punta del zapato.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.