Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Lobos de la misma camada.
A confesión de parte relevo de prueba.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Hombre avisado, medio salvado
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
El que se brinda se sobra.
A persona lisonjera no le des oreja.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Cuidado con la adulación
El más cuerdo, más callado.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Hable el sabio y escuche el discreto.
A traidor, traidor y medio.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
Como es el padre, así es el hijo.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
A falta de trigo, venga centeno.
Odia el pecado y compadece al pecador.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
La alegría intensa es cosa seria
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Cada oveja con su pareja.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Pecado callado, medio perdonado.
A cada paje, su ropaje.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
El pobre es un extranjero en su país.
Ayúdate que Dios te ayudará.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Los pies van donde va el corazón