La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Poca hiel corrompe mucha miel.
El enano ve gigantes por todas partes.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
La oración de los rectos en su gozo.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
O te aclimatas, o te aclimueres.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Pagan justos por pecadores.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Confesión hecha, penitencia espera.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Confía en lo que ves
Acójome a Dios que vale más que vos.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
El hombre casado, ni frito ni asado.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Lo fiado es pariente de lo dado.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Humano es el errar y divino el perdonar.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Quien tenga tiempo que no espere