A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Nadie da lo que no tiene.
De petaca ajena, la mano se llena.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Todo necio confunde valor y precio.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Comprar a alforjas y vender a onzas.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
El que nada tiene, nada vale.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
De casa del abad, comer y llevar.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Del favor nace el ingrato.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Hacerte amigo del juez
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Todo amor tiene su gasto
A fullero, fullero y medio.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Dar una de cal y otra de arena.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Tiene más cuentas que un rosario.
El hablar bien, poco cuesta.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.