La buena salud es mejor que toda riqueza.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Una obra mala, con una buena se paga.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Esta vale en oro lo que pesa.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
De lo perdido, lo que aparezca.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Para baina de oro, cuchillo de plomo.
La abundancia da arrogancia.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
No compra barato quien no ruega rato.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
El que vende un caballo es porque patea.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Nadie toma lo que no le dan.
Educación y pesetas, educación completa.
Adonde va el violín, va la bolsa.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Entra, bebe, paga y vete.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Lo que barato es hoy, puede ser caro mañana.
Difama, que algo queda.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
La belleza lleva su dote en el bolsillo