Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Artero, artero, más non buen caballero.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Una sola mano no aplaude.
No me llega pero ni a la suela de los zapatos.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Donde hay juncos, agua hay junto.
El que mide el agua al charco es el que lo conoce.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Cuando la suerte es cochina, cualquier perro nos orina.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Amor nunca dice basta.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Matar un tigre.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Quien mucho duerme, poco vive.
Pies fríos, corazón caliente.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
O te aclimatas, o te aclimueres.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Gota a gota se forma el río.
Cava, cava y encontrarás agua.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
De los celos, se engendran los cuernos.