Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
El sol siempre reluce.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
El dueño de la vaca es el dueño del ternero.
Corta despacio, que hay poco paño.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Los pesares envenenan la sangre.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
A cada paso, un gazapo.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
Amigo lejos, amigo muerto.
Si prometes y no das, mal vas.
Años de nones, muchos montones.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
Suelo mojado, cajón seco.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Perro que ladra no muerde.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
No gastes pólvora en gallinazos.
Al último siempre le muerde el perro.
Alzada en Abril y binada en Mayo, cedacico para otro año.
Más tira un pelo del coño que todo el moño.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Si no haces lo que te gusta búscale el gusto a lo que haces.
Martillo de plata rompe puertas de hierro.
Entre pitos y flautas.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
El haragán es el hermano del mendigo.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Caridad contra caridad no es caridad.