El que come y canta algún sentido le falta.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Entre más viejo más pendejo.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Con pan, hasta las sopas.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
Del lunes la luna es buena.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Quieres taparle el ojo al macho.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
A los pendejos ni Dios los quiere.
A barba muerta, poca vergüenza.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Algo es algo, menos es nada.
El que se escusa, se acusa.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Nadie se ha pelado por pedir.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
El hablar, es más fácil que el probar.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
La lengua queda y los ojos listos.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Hermanos hay tanto por hacer!
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
Bien sabe la rosa en qué mano posa.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.