Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
No hay pero que valga.
Donde humo sale, fuego hay.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Una buena campana se siente de lejos.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Cazador con levita, quita, quita.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Por los reyes, el hielo y la nieve crecen.
Rábanos y queso tienen la corte en peso.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
El corazón no sabe mentir
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Indio comido, puesto al camino.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Irse con la música a otra parte.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Con los años viene el seso.
La Luna de Enero y el amor primero.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Las desgracias no vienen solas.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
Más crudo lo come el lobo, y bien le presta.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
La prudencia nunca yerra.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
Más vale bien amigada que mal casada.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.