Ávila, santos y cantos.
Le dieron como a violín prestado.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Buena es la nieve, sí en enero viene.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Arandino, borracho fino.
Una deuda, veinte engendra.
Remienda paño y pasarás año.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
El que se afloja se aflige.
A buena confesión, mala penitencia.
El trato engendra el cariño.
Cualquiera es gobernador, si le otorgan ese honor.
Del mirar nace el desear.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Vino sacado hay que gastarlo.
En boca cerrada no entran moscas.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Los amantes que se pelean, se adoran
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Bueno es caer para más valer.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
El que está a las duras, está a las maduras.
El hambre es una fea bestia
Monja de Santa Ana, tres en cama.
En Octubre echa pan y cubre.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Dar palos de ciego.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
Compra caro y vende barato, y harás un buen trato.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Al loco y al fraile, aire.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.