Casa sin moradores, nido de ratones.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Compra caro y vende barato, y harás un buen trato.
O Cesar, o mierda.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Donde hay confianza, da asco.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Más vale loco que necio.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
De tal árbol tal astilla.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Molino parado no gana maquila.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Que saben las vacas de montura.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
La barriga llena da poca pena.
Amistades conserva la pared medianera.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Mujer pecosa, mujer candela.
En verano hasta el más seco suda.
Don Din nunca parece ruin.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
La razón la tiene Sansón.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...