Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
A burra vieja, albarda nueva.
Chico pueblo, grande infierno.
A quien mucho tiene, más le viene.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Estar como las putas en cuaresma.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Te casaste, te frego.
El mejor premio es merecerlo.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
La morena, de azul llena.
Bollo de monja, costal de trigo.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Cambiar de opinión es de sabios.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Cada dueño tiene su sueño.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Pedir las perlas de la virgen.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
La que da beso da d'eso.
Campo florido, campo perdido.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Dios castiga sin dar voces.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Es ley la que quiere el rey.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Hacerse el de la oreja mocha.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.