Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Tumbando y capado.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Averiguelo, Vargas.
Lo tragado es lo seguro.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Antes doblar que quebrar.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Pensando en pajarito preña'o
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Miren quién habló, que la casa honró.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Para presumir hay que sufrir.
La hacienda, el dueño la atienda.
Ley puesta, trampa hecha.
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
La que fácil llega, fácil se va.
Más groso que el Guelpa.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Con el ingrato, no tengas trato.
La mujer rogada y la olla reposada.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Escoba nueva, barre bien.
A enemigo que huye, puente de plata.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Quien siembra, siega.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
La fortuna a los audaces ayuda.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.