Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
El vino y la verdad, sin aguar.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Cada pájaro lance su canto.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
En Constantina cuando no llueve, llovizna.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Eso no te lo despinta nadie.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Con paciencia y con maña, un elefante se comió una araña.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Lo que fuere sonará.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
A buena hora pidió el rey gachas.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.