En casa del albañil, goteras mil.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Un yerro, padre es de ciento.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
A cada santo le llega su día.
El dueño de la vaca es el dueño del ternero.
Aún está la pelota en el tejado.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
El búfalo amarrado detesta al búfalo que cabalga por la llanura. (No cuentes dinero delante de los pobres).
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Ni el más rico ni el más fuerte, se han librado de la muerte.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
El rico nunca está satisfecho.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
Martillo de plata rompe puertas de hierro.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Quitar la leña debajo de la caldera.
Parejo como las calles de León.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Hoy por ti, mañana por mí
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
A bien se llega quien bien se aconseja.
El buen vino en vaso chico.
El que es perico donde quiera es verde.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.