Esperanza que consuela, que no muera.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
Para presumir hay que sufrir.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
No ensucies donde comes.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
No te asombres por poca cosa.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
No arrugues si no vas a planchar.
Para conservar amistad, pared en medio.
El que la ley establece, guardarla debe.
Tres estornudos, resfriado seguro.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Lo que no conviene no viene.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Hay que saber nadar y guardar la ropa.
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
En guerra avisada no muere gente.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
No deje para las diez, lo que pueda hacer después.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.