A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Si vas a morir, muere llenito.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Buen corazón vence mala andanza.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Al higo por amigo
A mi, mis timbres.
Al ingrato con la punta del zapato.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Lo imposible, en vano se pide.
Agua vertida, mujer parida.
Palo dado ni Dios lo quita.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
El que necesita, te visita.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Todo tiene un fin.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
¿Mirón y errarla?.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.