El que más puede, más aprieta.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
El yerro encelado, medio perdonado.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Un gallo en un estercolero desafía al mundo entero.
Quien mucho desea, mucho teme.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Mata, que Dios perdona.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
A chico caudal, mala ganancia.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Oro es, lo que oro vale.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Casa de muchos, casa de sucios.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Barba roja, mucho viento porta.
Cortesías engendran cortesías.
A feria vayas que más valgas.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
La curiosidad anda en busca de novedad.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.