El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Bondad con hermosura, poco dura.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
El príncipe iletrado es un burro coronado.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Sacar los trapos al sol.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
Cada cual es rey en su casa.
Es puerco de la misma manada.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Buen corazón quebranta mala ventura.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Boca con boca se desboca.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Poderoso caballero es don dinero.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Al que mucho se agacha, el culo se le ve.
A cada necio agrada su porrada.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Cada uno se rasca donde le pica.